La regla de oro de la inversión
Hay un principio fundamental al invertir: a mayor rentabilidad potencial, mayor riesgo. No es un defecto del sistema, es la forma que tienen los mercados financieros de recompensarte por asumir incertidumbre.
El espectro del riesgo
Cada tipo de inversión tiene un nivel distinto de riesgo y de rentabilidad potencial.
Riesgo bajo, rentabilidad baja
Rentabilidad anual histórica: en torno al 1-3%
- Cuentas de ahorro (con garantía de depósitos)
- Depósitos a plazo fijo
- Deuda pública (letras del Tesoro)
- Fondos monetarios
Riesgo moderado, rentabilidad moderada
Rentabilidad anual histórica: en torno al 4-7%
- Bonos corporativos
- Fondos mixtos
- REITs (sociedades de inversión inmobiliaria)
- Fondos de ciclo de vida
Riesgo alto, más rentabilidad potencial
Rentabilidad anual histórica: en torno al 8-12%
- Fondos indexados de renta variable
- Acciones individuales
- Fondos internacionales y de mercados emergentes
- Inversiones orientadas al crecimiento
Estos rangos describen lo que estas clases de activo han dado históricamente. No son garantías, y cualquier año concreto puede parecerse muy poco a la media.
Tipos de riesgo de inversión
Conocer los distintos tipos de riesgo te ayuda a decidir con criterio.
Riesgo de empresa
El riesgo de que una empresa concreta lo haga mal.
Solución: diversificar entre muchas empresas
Riesgo sectorial
El riesgo de que todo un sector atraviese dificultades.
Solución: invertir en sectores distintos
Riesgo de mercado
El riesgo de que caiga el mercado en su conjunto.
Solución: invertir a largo plazo y cuidar la asignación de activos
Riesgo de inflación
El riesgo de que la inflación se coma tu poder adquisitivo.
Solución: invertir en activos que históricamente han batido a la inflación
Datos históricos de riesgo y rentabilidad
Así se han comportado históricamente las distintas clases de activo (1926-2020):
| Clase de activo | Rentabilidad media | Peor año | Mejor año |
|---|---|---|---|
| Acciones de gran capitalización | 10,5% | -43,1% (2008) | +54,0% (1935) |
| Acciones de pequeña capitalización | 12,1% | -58,0% (1937) | +142,9% (1933) |
| Bonos corporativos | 6,3% | -8,1% (2008) | +42,6% (1982) |
| Letras del Tesoro | 3,3% | 0,0% (años 40) | +14,7% (1981) |
Horizonte temporal y riesgo
El plazo de tu inversión cambia por completo cuánto riesgo te puedes permitir.
Corto plazo (1-3 años)
Tolerancia al riesgo: muy baja, porque necesitas el dinero pronto y no te puedes permitir pérdidas.
Suele encajar con: cuentas remuneradas, depósitos, bonos a corto plazo
Medio plazo (3-10 años)
Tolerancia al riesgo: moderada, se puede asumir algo de volatilidad.
Suele encajar con: fondos mixtos, una combinación prudente de acciones y bonos
Largo plazo (más de 10 años)
Tolerancia al riesgo: más alta, hay tiempo para recuperarse de las caídas.
Suele encajar con: carteras con mucha renta variable, fondos indexados, crecimiento
Test rápido de tolerancia al riesgo
Responde a estas preguntas para hacerte una idea de tu tolerancia personal al riesgo.
1. Tu cartera cae un 20% en un mes. Tú:
- A) Te asustas y vendes todo
- B) Te pones nervioso, pero aguantas
- C) Lo ves como una oportunidad de compra
2. Prefieres inversiones que:
- A) No pierdan dinero nunca, aunque renten poco
- B) Fluctúen de forma moderada a cambio de más rentabilidad
- C) Puedan ser volátiles pero con alto potencial a largo plazo
3. Al invertir, tu objetivo principal es:
- A) Conservar tu dinero
- B) Crecer de forma estable y previsible
- C) Construir el máximo patrimonio a largo plazo
Gestionar el riesgo con diversificación
Puedes reducir el riesgo sin sacrificar mucha rentabilidad si diversificas con cabeza.
Buena diversificación
- Fondo indexado de mercado total
- Exposición a bolsa internacional
- Algo de renta fija
- REITs para exposición inmobiliaria
- Empresas de distintos tamaños
Mala diversificación
- Solo acciones tecnológicas
- Solo acciones de tu empresa
- Solo compañías estadounidenses
- Concentración en un único sector
- Unas pocas acciones individuales
Nuestra guía de diversificación de cartera profundiza en todo esto.
El coste de ser demasiado prudente
Es natural querer evitar el riesgo, pero ser excesivamente conservador también tiene sus peligros.
Estrategias prácticas de gestión del riesgo
Empieza por tu horizonte temporal
Cuanto más tiempo puedas mantener la inversión, más riesgo te puedes permitir.
Diversifica de forma amplia
Usa fondos indexados para repartir el riesgo entre cientos o miles de inversiones.
Usa aportaciones periódicas (DCA)
Invertir de forma regular reduce el impacto de intentar acertar con el momento de entrada.
Mantén la disciplina
No dejes que las emociones dirijan tus decisiones de inversión.
Encontrar tu punto de equilibrio
Cuando sepas con cuánto riesgo estás cómodo, puedes probar distintas hipótesis de rentabilidad en la calculadora y ver cómo cambia el abanico de resultados.